DE ANIMALES A DIOSES, DE DIOSES A HUMANOS: A propósito del libro de Yuval Noah Harari

Por Abraham Chams Anturi
Presidente Sociedad Colombiana de Cirugía Pediátrica 2014-2016
Editor Revista CIRUPED

Dicen los expertos, que teniendo en cuenta la velocidad a la cual se expande el universo, se calcula que su edad es de unos 13.500 millones de años, el big-bang dio inicio al espacio-tiempo, en donde en los primeros milisegundos partículas conocidas hoy como buzones de Hits permitieron la aceleración  cuántica necesaria para el paso de energía a materia, llevando posteriormente a una gran colisión entre materia-antimateria, eliminándose mutuamente y permitiendo solo la realidad que hoy conocemos.  Nuestro cosmos es energía útil con un diseño y un propósito, energía útil nacida del caos.

Los geólogos tienen evidencia de que la tierra posee aproximadamente 4000 millones de años, mientras que los primeros seres vivos unicelulares hacen su aparición hace 3500 millones de años. A partir de este momento comienza en nuestro planeta una fuente inagotable de vida que se adapta y conquista la superficie, la atmósfera, los mares y las profundidades de la corteza.

En busca de alimento y de subsistencia, se desarrolla un sistema músculo esquelético comandado por un primitivo sistema nervioso, dando origen a los vertebrados, de forma misteriosa este largo y hostil camino prefiere la pluricelularidad y la complejidad de órganos y sistemas, entre ellos un cerebro rudimentario en los reptiles que lo dota de instinto de supervivencia.  A medida que evolucionamos se abandonan los huevos y nos adentramos en el mundo de la gestación intrauterina y de la lactancia, los mamíferos tenemos muchas menos crías y un vínculo afectivo fuertemente marcado en nuestro hipocampo.

La lucha por la supervivencia, en ocasiones cruel, orienta el rumbo del desarrollo de técnicas manuales, lenguaje, postura erguida y migraciones en busca de alimento, la hominización nos hizo nómadas, cazadores y recolectores que ante la impiedad del clima y el choque con otras tribus descubrieron que en el margen de los ríos podía desarrollarse la ganadería y la agricultura. La cultura permitió el raciocinio y el homo desarrolló su corteza frontal, el trueque, la economía las grandes religiones, la conciencia de sí.

La revolución industrial y la científica dotaron al sapiens de poder tecnocientífico, medios de comunicación, de transporte, energía ilimitada, confort, mejoras en los sistemas de salud. La ingeniería genética, los órganos biónicos, las ciber-partes, la nanotecnología, nos colocan a  las puertas de la inmortalidad.  Y a las puertas de la inmortalidad surge una pregunta: “y ahora qué …?” , después de este recuento termina su libro el autor judío Yuval Noah Harari.

Animales convertidos en dioses, el camino de la hominización solo encuentra sentido en la humanización, la salida hacia el encuentro del otro, el servicio, el amor hecho acto.

Si renunciamos a ser seres humanos tan solo seremos animales inteligentes abandonados en un punto azul de una olvidada galaxia, solo primates condenados a la inmortalidad, al egoísmo como el reyezuelo del principito o el deformado Ricardo III, vampiros que se alimentan de otros para tener un día más de vanidad.

Le respondo a Yuval Noah Harari: “Ha llegado el tiempo de elegir: O animales deificados condenados a la inmortalidad o humanos plenos en el servicio, dando la vida por los otros.”

CIRUPED

Author CIRUPED

More posts by CIRUPED

Leave a Reply